
Cuando el maracucho Ángel Portillo decidió buscar nuevos horizontes fuera de Venezuela, no imaginó lo lejos que iba a llegar. La pintura, que había abandonado años atrás, se convirtió en su principal herramienta de trabajo.
Empezó interviniendo zapatos, siguió con botas, prendas de vestir y ya no pudo parar: instrumentos musicales, sofás, murales.
Ahora, además de comercializar sus creaciones, trabaja para grandes marcas como Hugo Boss.
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