Amigos lectores:
I.
Entre los días 5 y 11 de octubre se realizó un programa de conciertos y conferencias agrupados bajo el rótulo de Boulez en Caracas. Impulsado por Diana Arismendi, recordaron al compositor, pensador de la música y director de orquesta francés Pierre Boulez (1925-2016), a propósito del centenario de su nacimiento. Las cuatro primeras páginas de esta edición, también coordinadas por Arismendi, vienen a sumarse al homenaje.
II.
Al texto de Diana Arismendi, Pierre Boulez: Inmenso legado, le siguen:
Boulez y los artistas venezolanos disidentes, de Mercedes Otero Pardo;
De bis en bis: bis bald, Boulez! De Diego Morales;
Visiones cenitales en la música de Pierre Boulez, de Luis Ernesto Gómez;
y Boulez: la reflexión creadora, el creador reflexivo, de José Ángel Viña Bolívar.
III.
Añado el primer párrafo del texto de Arismendi, como bocado delz dossier: “El compositor, director y pensador francés Pierre Boulez (1925-2016) fue uno de los grandes artistas de su siglo, su influencia marcó de forma profunda el mundo de la música. Poseedor de una mente verdaderamente universal, más propia del Renacimiento que de la hiperespecialización de nuestros días, fue un talento asombrosamente diverso. Sin sus composiciones, grabaciones, escritos teóricos y talento administrativo (tuvo un impacto significativo en el desarrollo de las instituciones musicales francesas), la escena musical actual sería muy distinta. En 2025 celebramos el centenario de su nacimiento y es momento propicio para reflexionar sobre su vida y su obra”.
IV.
En mayo Karl Krispin me habló de Eduardo Chibás (1945-2013): alto gerente y empresario que, de forma paralela, desarrolló una actividad como director de orquesta, productor musical y promotor -junto a René Scull y Giuseppe Tulli– de la Asociación Wagner de Venezuela. La lectura del dossier cuidadosamente coordinado por Krispin me mostró las muchas facetas del trabajo realizado por Chibás, que hasta ahora no conocía con el detalle necesario. Por ejemplo: Dirigió la Orquesta Sinfónica de Venezuela y grabó obras de Richard Wagner y de Anton Bruckner, todo ello sin haber hecho estudios formales de música.
V.
Recuerdan las distintas facetas del melómano y emprendedor musical: Alfonso López Chollet, Andrés Mata, Antonio Planchart Mendoza, Domingo Plaz, Félix David Salas, Giuseppe Tulli, Gonzalo Candia Falcón, Hiram Gómez Pardo, Karl Krispin, María Cristina Puente de Chibás, María Fernanda Pereda, Octavio Armand y Paola Romero.
VI.
Escribe Paola Romero: “La música, su mayor pasión, y la filosofía, eran para Chibás medios para acercarnos al ideal, instrumentos estéticos y civilizatorios que nos permiten alejarnos por un momento del mundo, para tocar así sea por un instante, el terreno de la trascendencia. Chibás no era un idealista per se, ni tampoco un nihilista. Era un hombre que creía en el poder de la belleza y de las ideas. En un mundo tan superficial y provisional como el nuestro, añoro conversar (y discutir, ese arte hoy casi extinto) con Chibás, el último creyente”. El homenaje se despliega de la página 5 a la 10.
VII.
Andrea Imaginario es cantante graduada en la Escuela de Música Lino Gallardo, Licenciada en Artes y autora de varios discos. Actualmente cursa el Doctorado de Historia en la Universidad Autónoma de Lisboa. El artículo que ofrece la página 11 transita por otro de sus intereses: la promoción cultural. Se titula De la comisión pessoana al Instituto Portugués de Cultura. En su recuento escribe Imaginario: “Aquella curiosidad por un autor ya querido, pero con mucho por descubrir, se aprovechó para una de las iniciativas más sugestivas del asociacionismo migrante en favor de la literatura y la cultura lusas en Venezuela. Se creó la Comisión 50º Aniversario de la Muerte de Fernando Pessoa en el último trimestre de aquel 1985. Entre otros, estaba conformada originalmente por Daniel Morais, su líder principal; João da Costa Lopes, publicista y articulista; Rui de Carvalho, psiquiatra y poeta; Dorindo Carvalho, artista plástico y diseñador gráfico; Sergio Alves Moreira, el querido «librero» de Caracas; José Antonio Pires, ingeniero informático y comerciante, y Clement (Álvaro Clemente), el «sastre de los presidentes». También los acompañaban los escritores Joaquín Marta Sosa y Miguel Gomes”.
VIII.
María del Mar Ramírez Alvarado, catedrática de la Universidad de Sevilla, recuerda a Pier Paolo Pasolini (1922-1975), escritor y director de cine, autor de películas hito como Teorema, Saló o los 120 días de Sodoma y El Evangelio según San Mateo:
Pier Paolo Pasolini fue una persona extraordinariamente compleja, que había hecho méritos suficientes para ser criticado y casi detestado por unos y por otros. Aunque fue militante del Partido Comunista Italiano, a la postre se convirtió en uno de los críticos más furibundos de la izquierda. Por ello le tildaron de reaccionario. Decía que la gran revolución era espiritual, por lo que le llamaron místico marxista. También era profundamente religioso y pregonaba que no podía haber cambios si no iban de la mano del cristianismo arraigado. Pero sus imágenes eran las de un hereje, calificadas por no pocos como de horror moral en technicolor. Comulgaba con las bases del evangelio en la defensa de los pobres y oprimidos, pero criticaba a la Iglesia como institución de poder. Aun así El Evangelio según San Mateo (1964) fue considerada por el Papa Pablo VI como la mejor película hecha sobre Jesucristo. Su fondo y sus formas eran cristiano-paganas. La prensa de su época lo definió como un “ateo religioso”.
IX.
A seguir cuidándose. Hay mucho por hacer.
Nelson Rivera.




