Ibsen Martínez falleció en Caracas el pasado 11 de septiembre, su corazón no resistió más. Una mente lúcida para la escritura, desplegada en obras literarias, dramáticas, dramatúrgicas, artículos, ensayos, crónicas, que le brindó admiración y éxitos. Pero, así mismo, una torpeza absoluta para desentrañar sus fantasmas, convirtiéndolo en un hombre atormentado, que podía llegar a la violencia.




