Si fuiste a Margarita y no comiste empanadas, no hiciste la tarea. Es un condumio intrínsecamente ligado al isla, que puedes conseguir en todos lados y con una amplia variedad de rellenos. Comimos varias veces empanadas, desde las más humildes a orillas de alguna playa hasta las muy recomendables de La Empanadería, y casi siempre estuvieron buenas.
Pero parece ser una comida que desaparece a las tres de la tarde, porque después de esa hora los locales que se dedican a esa actividad cierran. Antier, precisamente, teníamos antojo de empanadas al final de la tarde, y no encontramos ningún local abierto en Pampatar. Allí apareció el factótum del alojamiento donde pernoctamos estos días, el locuaz José, y nos pasó el dato de las empanadas de la señora Helena, y de paso nos llevó. Fue un feliz descubrimiento: a diferencia de los demás lugares, abre a finales de la tarde, cerca de las seis, y trabaja hasta que haya clientes, que puede ser cerca de medianoche. No sé cómo lo logra, pero ofrece combos de tres empanadas por un dólar. Y son empanadas honestas, generosas de relleno, y todas hechas al momento. La oferta es pescado, pollo, pepitonas, queso, molida y salchichas. Hablamos un rato con la señora, y nos dijo que hace entre 90 y 100 empanadas cada noche.
Las coordenadas: primera transversal de la calle Polanco, a mano derecha, al final del callejón. Eso es detrás de la iglesia de Pampatar. Allí preguntan y llegan, porque todo el mundo conoce el sitio. Muy recomendable.
Mirco Ferri





