Tras su éxito en la Tate Modern de Londres, la aclamada exposición “ELECTRIC DREAMS. Art & Technology Before the Internet” llega a OGR Torino con una versión ampliada que continúa explorando las conexiones entre arte, ciencia y tecnología antes de la era digital. Organizada en colaboración entre la Tate Modern y OGR Torino, la muestra —curada por Samuele Piazza y Val Ravaglia— podrá visitarse del 31 de octubre de 2025 al 10 de mayo de 2026, y reúne más de 150 obras de 70 artistas internacionales que transformaron las herramientas tecnológicas del siglo XX en lenguajes creativos.
La exposición propone un recorrido inmersivo a través de cuatro décadas de experimentación artística —desde los años 50 hasta los albores del internet— en las que los creadores comenzaron a dialogar con la máquina, la luz, los algoritmos y el movimiento. Desde los entornos psicodélicos y los motores eléctricos de los 60, hasta las primeras obras generadas por computadora en los 80, Electric Dreams celebra a los pioneros del arte óptico, cinético, programado y digital que anticiparon nuestra cultura visual contemporánea.

La luz en movimiento de Carlos Cruz-Diez: un puente entre lo analógico y lo digital
Entre las figuras más destacadas de la muestra se encuentra el venezolano Carlos Cruz-Diez (1923–2019), uno de los máximos exponentes del arte cinético y óptico, cuya investigación sobre la autonomía del color revolucionó la percepción visual en el siglo XX. Su obra “Environnement Chromointerférent” (Ambiente Cromointerferente), presentada en Londres y nuevamente en Turín, constituye uno de los ejes conceptuales de la exposición.

Creada originalmente en 1974 y actualizada en ediciones posteriores, esta instalación ambiental convierte un espacio arquitectónico en un entorno vibrante de color y movimiento. Mediante proyecciones de líneas paralelas móviles, Cruz-Diez logra que el color surja y desaparezca ante los ojos del espectador, sin estar físicamente presente en las superficies. El visitante se convierte así en un participante activo: su desplazamiento dentro de la sala modifica constantemente la percepción del entorno.
La crítica internacional ha descrito la experiencia como “hipnótica” y “desestabilizadora”, destacando su carácter precursor de las actuales realidades inmersivas y virtuales. En palabras de los curadores, “la instalación de Cruz-Diez anticipa la realidad aumentada antes de la realidad aumentada”, al transformar un fenómeno óptico en una experiencia corporal total.
La inclusión del “Environnement Chromointerférent” dentro de Electric Dreams subraya la relevancia del artista venezolano en la historia del arte tecnológico. Su obra dialoga con otros creadores fundamentales del movimiento cinético como Julio Le Parc, Atsuko Tanaka, Liliane Lijn y Harold Cohen, quien en los años 70 desarrolló AARON, uno de los primeros programas de inteligencia artificial dedicados al dibujo.
Del arte cinético al código digital
Electric Dreams ofrece una lectura histórica de cómo los artistas, décadas antes de la aparición del internet, utilizaron la tecnología no como herramienta de control, sino como medio de libertad perceptiva y comunicación. Los visitantes podrán recorrer ambientes luminosos de Otto Piene, instalaciones con circuitos eléctricos de Atsuko Tanaka, experimentos digitales de Samia Halaby y proyecciones psicodélicas basadas en principios matemáticos que transformaron la relación entre espectador y obra.
En el contexto de la muestra, la sala dedicada al arte óptico y cinético —donde dialogan Cruz-Diez y Le Parc— es uno de los espacios más comentados por su capacidad para “hacer visible el pensamiento del color y el movimiento”, como señaló la crítica británica The Observer en su reseña de la edición londinense.
Una alianza entre instituciones y generaciones
La versión italiana de Electric Dreams reafirma el compromiso de OGR Torino como centro internacional de experimentación artística y tecnológica. Además de las obras históricas, la exposición incluye nuevas investigaciones sobre computación cuántica e inteligencia artificial, así como una instalación contemporánea de Laure Prouvosttitulada We Felt a Star Dying, que dialoga con los sueños eléctricos del siglo pasado.
El catálogo oficial será presentado el 1 de noviembre de 2025 en la Libreria Internazionale Luxemburg de Turín, con la participación de los curadores, artistas invitados y representantes de instituciones como el Castello di Rivoli.




