Más allá de analizar la escogencia de los 50 discos mejores discos de salsa de la prestigiosa revista dedicada a la música, Rolling Stone, sobresale la inclusión de dos discos de venezolanos, uno de la Dimensión Latina en el puesto 31 y otra de Oscar D’León en el puesto número 6. Es también un reconocimiento de nuestra salsa, que produjo el nombre del movimiento cuando Phidias Danilo Escalona, lo bautiza a mediado sesenta sencillamente con el nombre de Salsa; es más, el primer disco que se imprime con el nombre de Salsa lo asoma Federico Y su Combo latino con “Llego La Salsa”; siguen los aportes, la revista especializada Swing Latino, la segunda en este medio, pero la más longeva, cerca de tres años poniendo al bailador a leer de lo suyo puntualmente mes a mes.
Y si de leer se trata, el primer libro especializado en el tema, el potente, conceptualizado y generoso en páginas El Libro de Salsa de César Miguel Rondón. Hay más que anotar en esta lista de primorosas historias de la salsa en Venezuela, que ahora se complementa con esta noticia de los dos discos venezolanos, justo cuando se cumplen los 60 años del sello Fania, y además Caracas vuelve a estar hoy en día encendida con grandes conciertos, toques, y la plena rumba en las esquinas del 23 de enero, o de San Agustín.
Óscar D´León (Caracas, 1943). Todo un líder y uno de los cantantes de salsa de mayor vitalidad. Tiene cerca de cincuenta años rodando por el mundo como estrella salsera. Comenzó en la famosa Dimensión Latina, luego formó La Salsa Mayor, hasta que armó, hace unas cuantas lunas, su propia orquesta. De los mejores sobre la tarima de la rumba salsera. Es conocido su concierto en La Habana a principio de los ochenta. Casi nadie de afuera había pasado por esos lares tocando música cubana, algunos decían: “es la reencarnación de Benny Moré”, y es que los cubanos de adentro de la isla no habían visto tanta cualidades juntas como las que posee Oscar, desde tiempos de Moré. Mientras canta, también baila y toca el bajo. Uno de los pioneros en cantar salsa en otros continentes. Ha sido nominado varias veces y ganado el Grammy. Sigue activo (cantando y bailando sobre la tarima), a pesar de algunos contratiempos de salud. Es el sonero de Venezuela y, dicen, del mundo.
Es un álbum doble de Oscar D´León Y Su Salsa Mayor, los boleros los asume Wladimir Lozano, quien fungía ese rol en la Dimensión Latina, el pianista es Culebra Iriarte, de swing sabroso como lo hace saber en “Cosa Tan Linda”, el sabor lo completa Oscar D´León y los metales también ponen su parte. La misma sazón la usan con el tema “La Mano”. “De Frente Panamá”, es un tema nacionalista sobre Panamá, que apuesta por el centro político que además, es muy caliente para el baile. Oscar no sale del Caribe, el pambiche dominicano de “Consígueme Eso” no deja a nadie sentado y Culebra Iriarte cual Damirón, se prende con el piano. “Sandunguera” la interpretan Oscar y Wladimir a dúo, en un feliz encuentro entre los dos cantantes. El clásico “Ven Morena”, es perfecta para probar la jugadera de Oscar con las palabras y Culebra con las teclas. El romanticismo de Rafael Hernández, lo acaricia el canto de D´León y Lozano, en “Ausencia”. Vuelven las dos voces juntas en “Reclamo Místico”, en arreglo moderno y diferente del conocido son cubano de Miguel Matamoros.
Dimensión Latina 75 (TH) sale en 1974 e inmediatamente se convierte en predilecto de las fiestas venezolanas, el país buchón de dólares por otro boom, el petrolero, baila al ritmo de este feliz disco donde aparece «Lloraras», tema que compone y canta Oscar D’León “convirtiéndose en suerte de mito popular en el mundo entero” como expresa el amigo Wikipedia. En LP están también «Taboga», cover de la vieja Casino de Playa que cantaba el gran Miguelito Valdés hace casi un siglo, empezaba con un bolero en la voz alta de Wladimir y después llegaba guaracha con el diablo del bajo soneando. “Te conocí” también de la pluma de Oscar, pone a gozar a la gente con los trombones poderosos de Albondiga y Rojita, y los rítmicos Joseito, Chuchito, y Elio. «Parampanpan» de Chano Pozo se caraqueñiza y es el recuerdo de que fuimos felices y ahora es una suerte de esperanza que nos regala la Rolling Stone, somos y seremos más felices al menos en las pistas de baile.
Xariell Sarabia.




