Cuando Daniel Pacheco llegó a Camboya hace más de una década para trabajar en un proyecto de energía renovable en zonas rurales, no imaginaba que terminaría fundando la primera destilería de ron premium del país. Tampoco que, junto a su amigo de la infancia Antonio López de Haro, pondrían a este país asiático en el mapa mundial del ron. Pero así nació Samai Distillery, un emprendimiento audaz que desde 2014 destila algo más que caña: destila identidad, visión y futuro.
El origen de una idea brillante
En sus recorridos por el interior del país, Pacheco notó una paradoja: Camboya contaba con abundante caña de azúcar, pero no producía ron. Esto, sumado a la nostalgia por su tierra natal y su vínculo emocional con el ron venezolano, lo llevó a idear un proyecto que uniera lo mejor de dos mundos. Compartió la idea con Antonio López de Haro —emprendedor nato, experto certificado en ron y explorador de terroirs con formación en Ciencia y Tecnología de Bebidas Alcohólicas— y juntos decidieron sembrar una nueva tradición en una tierra sin historia ronera, pero con gran potencial.

Eligieron el nombre Samai, una palabra jemer que significa “moderno”, “nueva generación” y “mirada hacia el futuro”. Un concepto que define perfectamente la filosofía de la marca: ser pioneros, crear algo propio y abrir un camino donde antes no lo había.
De una barra para extranjeros a un símbolo de orgullo nacional
El comienzo no fue fácil. La cultura local estaba dominada por los licores de arroz, y el ron era prácticamente desconocido. Samai abrió primero como bar para introducir sus productos mediante cócteles, y su clientela inicial era casi exclusivamente extranjera. Pero el cambio vino con los premios.
El Samai Gold Rum, su ron insignia elaborado con miel silvestre local, empezó a recibir reconocimientos internacionales en certámenes de Londres, San Francisco y Madrid. Luego vino el Kampot Pepper Rum, una propuesta atrevida y elegante que marcó un antes y un después. Destilado con la célebre pimienta de Kampot —considerada una de las más aromáticas del mundo— este ron madurado por seis meses en tanques de acero inoxidable ofrece notas dulces y crujientes, con matices de guayaba y eucalipto. El resultado: una bebida especiada, fresca y sofisticada, galardonada como el Mejor Ron Especiado del Mundo con una Doble Medalla de Oro en la Madrid International Rum Conference 2017.
Desde entonces, el ron dejó de ser un producto exótico y pasó a convertirse en un emblema nacional. “Lo que más nos enorgullece es que hoy el 90% de nuestra clientela es camboyana. Hemos visto cómo la curiosidad inicial se transformó en aprecio y orgullo”, comenta Pacheco.
Un impacto que va más allá del sabor
Además del reconocimiento global, Samai ha logrado un impacto profundo a nivel local. La destilería ha generado empleo, promovido la formación de los primeros destiladores profesionales del país —de la mano de la ingeniera y maestra destiladora Moang Darachampich— y despertado el interés por productos de calidad elaborados con ingredientes autóctonos.
En 2025, ese compromiso fue oficialmente reconocido cuando Daniel Pacheco fue incluido entre los 30 líderes más influyentes del sector de alimentos y hospitalidad de Camboya, según el Cambodia Leadership Review, en alianza con la Cámara Internacional de Negocios del país. El reconocimiento destacó su visión empresarial, su impulso al talento local y el papel transformador de Samai en el posicionamiento de Camboya como productor de bebidas espirituosas de alta gama.
Para Antonio López de Haro, enamorarse del ron es también enamorarse del lugar que lo produce. Bajo esta premisa, fundó Rare Spirits Society, una comunidad global con más de 700 miembros en 35 países dedicada a la exploración del ron de calidad, y desde donde produce documentales sobre terroirs y tradición ronera en lugares como Camboya, Venezuela, Brasil o Jamaica. Su visión se extiende más allá del producto: apuesta por una cultura del ron consciente, sostenible y profundamente conectada con el territorio.
Mirando hacia el futuro
Hoy, Samai exporta el 30% de su producción a mercados exigentes como Francia, España, Singapur y Polonia. Su bar, que abre solo dos noches por semana, se ha convertido en un punto de encuentro para quienes buscan cócteles con identidad camboyana, y no son pocos los rumores sobre diplomáticos extranjeros que reciben Samai como carta de presentación del país.
Pero para sus fundadores, el mayor logro no se mide en medallas ni en cifras. “Nuestro mayor orgullo es que los camboyanos sientan que este ron es suyo, que representa lo que Camboya puede ofrecer al mundo”, afirma Pacheco.
Samai no solo destila caña, sino también historia, pasión y futuro. Y lo hace desde el corazón de Phnom Penh, con alma venezolana y espíritu camboyano.
Visítenlos en: https://www.samaidistillery.com




